domingo, 23 de agosto de 2009

Análisis baratos

Ella sonríe, mastica una bola de masa de aspecto putrefacto.
“Inteligente –dice- es una táctica comercial”.
El momento me lleva a una clase -¿de química tal vez?- rememorando el tema musical de una lavandina de poco renombre.
“Yo –pienso- nunca quise saber esto”.

La Cosa

Tengo una doble sombra. Me corre La Cosa.
La veo de reojo, desde abajo de las sábanas.
A veces la pierdo, pero pronto siento un tirón en mi vestido y el ella: sigo perseguida.
Pero no siempre fue así. Antes yo era sola.
La Cosa no se parece a nada, no muere,
no respira, ella escupe.
No quiero mirarla. No me gustan sus ojos, sus casi no labios, su cuello no me gusta nada.
Muy a mi pesar tengo que admitir que es hermosa. Pero es una hermosura que da asco, que vomita.
Tampoco tengo una razón para culpar a Cosa. Y a la vez, ella es un alfiler en la nuca.
La siento respirar y me enferma, mi sangre se cambia, una nueva sangre la come y me lleno de furia de odio, de ganas de comerme a Cosa, descuartizarla.
Cosa sonría sentada en mi silla, de piernas cruzadas.
Yo sé que ella sabe.

sábado, 25 de julio de 2009

Letras y algún murmullo

Perseguimos la sombra al otro lado
¿Sombra de quién?
No podemos caernos para ningún lado de la cornisa. Siempre los sí, no, quiero, mejor después.. y ésa música que te gusta tanto.. son sólo ruidos. Levantate de la cama y hacé lo que querés.
Ahora, yo quiero irme a vivir, con tres gatos, o gatas para hacerlo todo aún más bizarro, y tomar café negro y tés jipones con drugas de departemento.
Y llegas a viejas, a bábuchcas starrias que se les cae el cerebro, pero, ¿a alguien le importa? ¿Es realmente tan difícil ser feliz? ¿Por qué nos implotamos si podemos explotar?

Mirando a través

Mirando a través del vidrio
me esperaba en la puerta,
caminando en círculos
ese alguien
que a veces canta
me llama
o sólo me muestra sus trucos
él pasa las hojas de mi cuaderno
me lle queriendo encontrarse
y sólo ve miedo y hambre
el viento que me llevó
mi mano está a tu alcance
llena de vidrios
como todo mi cuerpo

¿Todavía querés abrazarme?

viernes, 24 de julio de 2009

Otoño de sombrero.

En las calles, otoño
luz y azul
ojos cerrados. Cansada de pensar y estar
por hoy, dejo que otros sean.
En las calles no encuentro al silencio
lo busco entre piedra y piedra
y temo haberlo perdido
siento madera mojada y el crujido seco de una hamaca
arrastrándome tras el menor susurro, creo ser feliz
Quise dibujos de luz, quise pisar charcos
y mojar mis pies.
Escribo lo que me murmura el viento desde las frías calles
¡Todo es tan absurdo cuando estoy con vos!
Dormir en tu abrazo
intentar descifrar tus ojos y dibujas tus palabras.
Seas real o irreal
estés o no ahí
me alegro de haberte conocido.
Un saludo de sombrero y punto final.

Bordes de un abrazo

A veces pienso
que podría desaparecer
a veces me gustaría
pero todavía estoy
me escucho
no tan lejos
me sostengo contr vos
no sé que es lo que corre por mis venas
y me caigo ante tus ojos
sólo me imaginaste
adentro tuyo
no hay
nadie

Hueso y tela

Es sólo
una ventana
espera
está cayendo y libera tiempo
en el aire
duerme y se olvida
se entierra
o eso quiere
se durmió en el lugar que no debía
donde pareciera que alguna vez hubo algo
pero se fue
si encuentran este retazo de mí
no verán mucho más
que hueso y tela
mareando pasillos
entre gritando y callando
demasiado arriba o abajo
los cardos y pastos raspándome los pies descalzos
vos quemándome las manos
estrujada, acurrucada en las paredes cerradas
mi cuerpo me aplasta
y el frío es lo peor
un ovillo de hojas en blanco en mi mesa
esperando por ella que no
no soy
yo soy la que esperaba
viendo a través
vapor y reja